domingo, 29 de diciembre de 2013

reflexiones

Hoy por la tarde mi madre llamo subidamente al teléfono de la casa obligándome a levantarme de mal humor, ya que era domingo y no dormí en toda la noche. Me comunico por el teléfono que iba a comprar un nuevo escritorio para mi cuarto, algo cotidiano verdad? Al principio me negué por el simple hecho de que tenia pereza para cambiar todas las cosas del lugar y armar el dichoso mueble. Y luego ademas pensé que no tenia caso cambiar el mueble ya que no me quedaban muchos años de vida en esa vivienda, en cuanto cumpliese los 18 me largaría de allí. Pero ella seguía insistiendo, y como el precio estaba muy rebajado y en verdad no representaba un gasto excesivo (soy bastante ahorradora en ese tema) cedí. En la tarde trajeron el maldito mueble y yo empece a quitar todas mis cosas de mi viejo escritorio, en cierta forma me dio pena, ya que había pasado casi siete años con el, hasta seguía teniendo los garabatos que le hice cuando era más pequeña y los rastros de pegatinas de winx club que le peque en la parte interna hace ya seis años. No es curioso como una persona le toma cierto cariño a estas cosas? Finalmente cuando toco colocar mis cosas en el nuevo escritorio me enfrasque en la lectura de un diario mio de hace dos años que encontré en la gabeta del viejo escritorio cogiendo polvo y telarañas, también encontré la carta de Yurika, mi colección de pegatinas, cartas de bakugan y esas chapitas de pokemon que te venían hace algunos años en las bolsas de patatas fritas. En resumen, un montón de trastos y baratijas que mi razón insistía en tirar, pero que mi mano no se atrevió a tocar, ya que por muy insignificantes que fuesen les tenia un gran aprecio. Antes creía que encariñarse con un objeto era superficial, pero supongo que no tome en cuenta el valor sentimental de las cosas. Ahora mismo estoy un poco triste, ya que todo esto me hizo pensar en mis tiempos de infancia, que, aunque quizá no fuese la etapa más saludable ni la más agradable, si que fue feliz. Supongo que al ser niño uno puede auto-protegerse de los daños morales, levantarse una y otra vez y no caer ante los pensamientos sombríos. 
Hecho de menos mi infancia



3 comentarios:

  1. a mi eso me pasa mucho pero como yo no tengo ese uso de razón las guardo todas y todas son todas así que mi mama se convierte en mi uso de la y me hace tirara la mayoría de las cosas :(

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  2. Yo también hecho un poco de menos mi infancia...en esa época no nos preocupamos tanto por las cosas , no nos hundimos ni abandonamos nuestros sueños tan fácilmente...ah , pero bueno , ahora somos lo que somos y tenemos que tirar para adelante y ser lo más felices posible , no? ^^
    Besos! :D

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  3. Me ha pasado muchas veces, llego a encariñarme con las cosas y no quiero que llegue el dia en que me tenga que deshacer de ellas, ya que aquel objeto te trae recuerdos, :3

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